DESPEDIDA DE 4º DE ESO
No suelen ser como nos dicen que son, los finales. Y quizás ahí radica una de las dificultades de estos momentos: algunos instantes de la vida se nombran como finales, cuando en realidad no lo son —al menos no del todo—. A veces decimos “se ha acabado”, pero en realidad, todo es una continuidad, un cambio, un paso. Una frontera que a veces se cruza casi sin darnos cuenta. Hoy, en el día en que termináis 4º de ESO, no habéis llegado a un punto; estáis pasando por uno. Salís de un lugar, y os colocáis mirando hacia otro.
No hay finales definitivos —ya lo iréis viendo—, ni comienzos del todo claros. Lo que sí hay son pasos. Y esos pasos dejan huella. Vosotras y vosotros también habéis dejado una huella aquí, y a partir de ahora seréis parte de esta ikastola para siempre.
A las familias, también, gracias de corazón. Por haber estado a nuestro lado durante tantos años, en colaboración, y por habernos mostrado vuestra confianza y compromiso. Por estar dispuestas cada día a caminar de la mano, juntos. No es poco. Y no se olvida.
No sabemos si siempre lo hemos hecho bien. Seguramente no. Pero siempre lo hemos hecho de la mejor manera que sabemos: con vosotras y vosotros, por vosotras y vosotros, con la mirada puesta en sacar lo mejor de cada cual. Y esperamos, de verdad lo esperamos, que la ikastola haya sido para vosotras y vosotros no solo fuente de conocimiento, sino también refugio